León Tolstoy dijo una vez: ‘Solo hay un camino para acabar con el mal, y ése es devolver bien por mal’.
León Tolstoy dijo una vez: ‘Solo hay un camino para acabar con el mal, y ése es devolver bien por mal’.
Cuando alguien nos deja físicamente, tenemos luego la oportunidad de percibir y acoger su presencia de un modo más profundo.
Karl Rahner afirmó que llegaría un tiempo en el que cada uno de nosotros sería o un místico o un descreído.
Cristo que se vacía de sí mismo para convertirse en esclavo o Cristo que resucita triunfante sobre la muerte.
En cada columna he intentado, a mi humilde manera personal, traer de vuelta al hogar a algún desterrado, a algún ‘exiliado’.
Elegir algo con fidelidad es una de las cosas más difíciles que hay en el mundo entero.
Los teólogos a veces intentan simplificar el significado de la resurrección comprimiendo su esencia en una sola frase: En la resurrección, Dios reivindicó a Jesús, su vida, su mensaje y a fidelidad. ¿Qué quiere decir esto?
Pascua se refiere a muchas cosas. Celebramos el poder de Dios para vencer a la muerte, al pecado y a la injusticia, pero también celebramos las voces y heridas de los que murieron en Viernes Santo.
Jesús no quiere admiradores, sino seguidores. El Huerto de Getsemaní nos invita, a cada uno de nosotros, a intervenir y a crecer e intensificar nuestra entrega.
En una de sus primeras novelas, James Carroll ofrece esta conmovedora escena: Un joven está en la sala de partos observando cómo su esposa da a luz a su bebé. Es un parto difícil y ella está en peligro de muerte.
Es difícil lograrlo; pero, al fin, es el reto definitivo, a saber, el reto de no odiar a los que se oponen a nosotros, no odiar a nuestros enemigos, seguir mostrando corazón amable y dispuesto al perdón…