Queremos es que se parezcan a Jesús de Nazaret, el único y eterno Sacerdote, que cuando estuvo en este mundo, vivió y actuó de esta manera en su relación con el Padre y con la gente.
Queremos es que se parezcan a Jesús de Nazaret, el único y eterno Sacerdote, que cuando estuvo en este mundo, vivió y actuó de esta manera en su relación con el Padre y con la gente.
Un hombre que se niega a admitir que el mundo sea una ’historia contada por un loco, llena de sangre y estruendo, pero carente de sentido’.
Tan sólo afirmo que si el cura de hoy aplica las mismas respuestas que el de ayer fracasará. Todo ha cambiado y también él debe renovarse.
Considero imposible pensar esta cuestión sin relacionarla con otra más general: ¿qué comunidades cristianas quiero?
Atrás queda esa imagen del cura distante, sólo, sabio, que no necesitaba de los demás.
Llamados de entre los hombres, deben vivir como hermanos con los hombres a imagen de Crísto.
Dejan huellas de rabia, dolor, bondad, inocencia, libertad… Buscan un hogar donde descansar.
Los años otorgan libertad para hablar y callar, para nombrar a las cosas por su nombre, para decir la verdad claramente.
Hombres y mujeres buscan el mate y el tereré manso
del pueblo.
Aquel caluroso domingo de agosto nos regaló una tarde de paseo.
Dejadme ahora que os hable de las flores en Paraguay, si las dejáis hablar, todos los vientos se tornarán palabras.