-Soy lo más importante -dijo el fuego-; sin mí, todos morirían de frío. -Lo siento -intervino el agua-, pero lo más importante soy yo; sin mí todos moriría de sed.
-Soy lo más importante -dijo el fuego-; sin mí, todos morirían de frío. -Lo siento -intervino el agua-, pero lo más importante soy yo; sin mí todos moriría de sed.
Para recibir la Palabra de Dios hay que escucharla. Y escuchar no es lo mismo que oír, ni siquiera, que oír con atención, es mucho más.
Como ya sabes, la oración comienza a partir del momento en el que el orante toma conciencia de la presencia de Dios. Incluso aunque el Padre esta escondido (Mt 6,6). El orante sabe que, aunque escondido, está; sabe que aunque escondido, n
En cierta ocasión un joven novicio preguntó al Abad si había posibilidad de conocer a Jesucristo por dentro. El Abad se limitó a abrir la Biblia delante de él.
El ejercicio consiste en tratar de percibir el Amor de Dios en cada cosa. Hacerlo durante una mañana de trabajo, para aprender a hacerlo durante la semana, durante la vida.
Ahora vamos a rezar. Cada uno de vosotros hará una oración que tenga como máximo una palabra.