Los novicios rogaron al Abad que les revelara el secreto de la sabiduría.-No lo tengo -les contestó el Abad.-Entonces -replicaron desalentados los novicios-, ¿dónde podríamos alcanzarlo?
Los novicios rogaron al Abad que les revelara el secreto de la sabiduría.-No lo tengo -les contestó el Abad.-Entonces -replicaron desalentados los novicios-, ¿dónde podríamos alcanzarlo?
Pautas para relajarse previamente a la oración, buscar la serenidad del cuerpo y el espíritu para poder encontrarse con Dios.
Hubo un hombre que no sabía odiar. Se dedicaba a hacer el bien a todos.
La oración con la Palabra tiene sus reglas, que hay que cumplir y a las que debe habituarse el orante. Muchas veces los ejercicios de oración realizados son «inútiles» porque se falla en cualquiera de las premisas más insignificantes y fáciles. De esa man
La Biblia no es un libro más de cuantos componen nuestras bibliotecas. La Biblia no es, pues, un libro muerto, sino un libro vivo, actual. Cada uno de los creyentes estamos invitados a acercarnos a ella para leerla, meditarla y, sobre todo, vivirla
buscamos tesoros lejos de nuestro campo, lejos de nuestra vida. No acabamos de creer que el tesoro está ahí, en el fondo de nuestro ser, que estamos «habitados por la oración» y que bastaría templar nuestros sentidos, como las cuerdas de una guitarra, par
Pablo VI, que habló de la oración con una notoria sabiduría, dijo: ‘ El mundo moderno tiene necesidad de aprender de nuevo a orar’.
«queridos míos, purifiquémonos de toda mancha de la carne y del espíritu, consumando la santificación en el temor de Dios» (2Co 7,1)
«envió Dios a su Hijo… para que recibiéramos la filiación adoptiva. La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: ¡Abbá, Padre! De modo que ya no eres esclavo, sino hijo…» (Ga 4,4-7; Cf. Rm 8
«me complazco en mis flaquezas, en las injurias, en las necesidades, en las persecuciones y las angustias sufridas por Cristo; pues, cuando estoy débil, entonces es cuando soy fuerte» (2Cor 12,10).
«los pensamientos de los mortales son tímidos e inseguras nuestras ideas» Sabiduría (9,14)