«los pensamientos de los mortales son tímidos e inseguras nuestras ideas» Sabiduría (9,14)
«los pensamientos de los mortales son tímidos e inseguras nuestras ideas» Sabiduría (9,14)
« Alabad a Yahveh desde los cielos, alabadle en las alturas… Alabadle, sol y luna, alabadle todas las estrellas de luz» (Sal 148,1.3).
«¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?» (Lc 24,32)
«Por eso pedí y se me concedió la prudencia; supliqué y me vino el espíritu de Sabiduría. Y la preferí a cetros y tronos y en nada tuve a la riqueza en comparación con ella.» (Sb 7,7-8)
Una tras otra, se escuchaban las oraciones de los monjes: «Señor, te pido», «Señor, te pido», «Señor, te pido».
Descubre por qué la oración compartida fortalece la fe y la fraternidad. Aprende cómo el encuentro comunitario transforma nuestra vida espiritual hoy.
La oración tiene que definirse también por la forma en que el hombre se abre, libremente, des-condicionadamente, des-apropiadamente, pobremente, al don de Dios, al Don, que es Dios.
El orante se esconde en esa corriente esencial y misteriosa de Jesús con su Padre, y en ella va siendo transformado en hijo, silenciosamente, sin saber cómo. La oración es el clamor amoroso de Cristo Jesús hacia su Padre
Una dificultad esencial es que muchos no saben qué es la oración. Y no se modifica la conducta porque muchos no tienen oración , aun creyendo que sí, o permanecen en bajos modos de trato con Dios, aferrados, engañados, aunque, tal vez, satisfechos
La oración silenciosa está configurada por tres grandes leyes: la ‘atención’, la ‘limpieza’, el ‘abandono’.
La profundidad nunca está en las palabras; está siempre está en el silencio.