ENERO… Santa María, madre de Dios
Todos los años comienzan bien. Este año también. Tenía que ser así. ¿Cómo iba a ser de otra manera? Todo en su sitio…
DICIEMBRE… María inmaculada
San Bernardino de Siena era un frailecillo toscano que todas las tardes iba a la puerta camolia para rezarle una salve a la Virgen del Arco, una virgen mínima, florida y clemente…
Noviembre…. La presentación
Hay fiestas de María que nos evocan una fecha como la visitación a su prima. Otras, como ésta de la Presentación nos traen a la memoria su alma…
Octubre… Señora del Rosario
A rezar se aprende como se aprende a vivir, como comenzamos a hablar. Es tan simple y tan sencillo que no se halla hombre o mujer alguna que no sepa decir a Dios \»Padre\» y a Santa María \»Madre\»…
SEPTIEMBRE…. La Virgen de los dolores
No hay un mes en el año en que María no sea recordada de una manera discreta y encantadora. En septiembre, hacemos memoria, el 8 de su Natividad…
MADRE DE LA SEGUNDA BÚSQUEDA
A pocos metros de mi casa acaban de inaugurar una nueva parroquia dedicada a Santa Teresa de Jesús. En el frontis de la iglesia hay tres estatuas. La del centro es un enorme Cristo que parece alejarse de la pared por la fuerza de la resurrección. La de la
Madre de Dios «Alegría de todos los afligidos»
Los testimonios de la ayuda de la Madre de Dios bajo esta advocación son innumerables. Cada ciudad de Rusia posee una copia.
Madre de Dios de Konev o de San Arsenio Konevski
El icono muy venerado en Rusia a partir del siglo XII, muestra una peculiaridad muy curiosa en la iconografía bizantina: el Niño tiene en su mano izquierda una paloma.
María, modelo de profetas
Con frecuencia, ya desde hace siglos, el profeta es el que “ve antes” y “dice antes”. Sin embargo, desde la perspectiva bíblica ese “antes” tiene relativa poca importancia. En la Biblia el verdadero profeta es el que es capaz de ver porque escucha y tiene
MADRE DE DIOS DE CZESTOCHOVA.
Esta imagen está rodeada de leyendas. Se nos presenta al icono como pintado por el mismo san Lucas, sobre la tabla de la mesa que usaría la Sagrada Familia. La emperatriz Elena la llevó en el siglo IV de Jerusalén a Constantinopla, donde permaneció cerca
María, misericordia del Padre
Así resulta que la presencia imprescindible de María, de su inmensa ternura maternal en la historia de la salvación y en cada una de nuestras pequeñas historias, es otro gesto maravilloso de la misericordia divina.







