40 días para renacer
¿Cuántos hemos deseado tener nuestro propio guía espiritual?
Te ofrecemos 40 de ellos para meditar en Cuaresma
16. Cardenal Joseph Bernardin: El valor del sufrimiento
Nuestro miedo al sufrimiento es tan fuerte que no sólo buscamos protegernos de él, sino que a veces rehuimos a otros que sufren.
17. Oración de la paz. San Francisco de Asís
Porque dando es como se recibe, olvidándose de sí mismo es como uno se encuentra, perdonando es como se obtiene perdón, y muriendo es como se resucita para la vida eterna.
18. Megan Mckenna: El ayuno que quiero
Esta cuaresma se nos invita a rebajar nuestras normas, que originalmente quiere decir bajar nuestros brazos.
13. Joan Chittister, O.S.B.: Un tiempo para crecer
El propósito de la Cuaresma es confrontarnos con nosotros mismos de un modo consciente y decidido.
14. M. Basil Pennington, O.C.S.O.: Choque de voluntades
Quiero que se haga mi voluntad. Generalmente no tentemos la audacia de decírselo al Señor. Pero seguramente no nos gusta lo que Él parece decir, o hacer, o permitir que se haga. Y no nos gusta decir: “Hágase tu voluntad”.
15. Meister Eckhart: La verdadera conversión
El verdadero arrepentimiento es acercarse a Dios con amor y afrontar como es debido lo que has hecho.
19. San Vicente de Paúl. La gracia de Dios.
Abandónate completamente en las manos de Dios con la esperanza de que el hará de ti lo que Él quiere que tú seas.
20. Ronald Rolheiser, O.M.I.: Haciendo duelo por nuestras pérdidas
Quizás el mayor reto psicológico y espiritual que tenemos cuando alcanzamos la mitad de la vida es el de hacer duelo por nuestras muertes y pérdidas.
21. Santa Teresa de Lisieux. La vocación de amar.
Deseo sufrir por amor e incluso alegrarme a través del amor; y así esparciré flores delante de tu trono.
16. Cardenal Joseph Bernardin: El valor del sufrimiento
Nuestro miedo al sufrimiento es tan fuerte que no sólo buscamos protegernos de él, sino que a veces rehuimos a otros que sufren.
17. Oración de la paz. San Francisco de Asís
Porque dando es como se recibe, olvidándose de sí mismo es como uno se encuentra, perdonando es como se obtiene perdón, y muriendo es como se resucita para la vida eterna.




