Eliana Cevallos – La alegría del amor
Siguiendo la reflexión del capítulo cuarto de la exhortación del Papa Francisco en Amoris Letitia, vamos a adentrarnos en la primera afirmación del Himno a la caridad escrito por San Pablo.
Eliana Cevallos – La alegría del amor
Siguiendo la reflexión del capítulo cuarto de la exhortación del Papa Francisco en Amoris Letitia, vamos a adentrarnos en la primera afirmación del Himno a la caridad escrito por San Pablo.
Ronald Rolheiser | En el Exilio
En el interior de cada uno de nosotros tenemos un vago recuerdo de haber sido tocados y acariciados en alguna ocasión por manos mucho más delicadas que las nuestras.
Laiconet – Evangelio Seglar
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
Eliana Cevallos – La alegría del amor
Así titula el capítulo cuarto de la exhortación apostólica del papa Francisco. En estos párrafos el papa reflexiona junto con los padres sinodales en el fundamento de la familia y del matrimonio. Evidentemente, inicia su reflexión alrededor del amor. Al respecto, subraya la necesidad de recuperar el sentido de esta palabra pues reconoce que, en la actualidad, el amor ha sido utilizado y desfigurado.
Ronald Rolheiser | En el Exilio
El celibato obliga a uno a vivir en una soledad que Dios mismo condenó, pero es también la soledad en la que Jesús se entregó a nosotros en una muerte que es quizás la expresión más generativa de amor que se ha dado en la historia humana.
Eliana Cevallos – La alegría del amor
En varias secciones de la exhortación del papa Francisco a las familias, se menciona al matrimonio como una vocación y la necesidad de que los esposos adquieran sentido claro de la dignidad que esto significa. Empecemos por aclarar ¿qué significa vocación?
¿Qué hay en una imagen? Una imagen puede grabarse de forma indeleble en nuestra conciencia, de modo que no podemos imaginar una cosa si no es de una forma determinada. Tomemos, por ejemplo, el famoso cuadro de la Última Cena de Leonardo da Vinci. Hoy en día, si cierras los ojos e intentas imaginarte la Última Cena, esa imagen te vendrá espontáneamente a la mente, aunque los estudiosos nos aseguran que no es así como Jesús y sus discípulos habrían estado sentados en esa comida.
Nada es tan importante como el perdón. Es la clave de la felicidad y el imperativo espiritual más importante de nuestra vida. Necesitamos perdonar, hacer las paces con las heridas e injusticias que hemos sufrido para no morir enfadados y amargados. Antes de morir, necesitamos perdonar, a los demás, a nosotros mismos y a Dios, por lo que nos ha pasado en esta vida.
Un viejo y sabio sacerdote agustino compartió una vez esto en clase. Hay días en mi vida en los que todo, desde las presiones de mi trabajo, hasta el cansancio, la depresión, la distracción o la pereza, me dificultan la oración. Pero, pase lo que pase, siempre intento rezar al menos un Padre Nuestro sincero y concentrado cada día.
Henri Nouwen sugirió una vez que si quieres entender la tragedia de la Segunda Guerra Mundial, puedes leer cien libros de historia y ver mil horas de documentales en vídeo, o puedes leer el Diario de Ana Frank. En esa memoria única de la joven encarcelada y posteriormente ejecutada por los nazis, verás, de primera mano, la tragedia de la guerra y lo que la guerra hace al alma humana.
Al cabo del día, todos nosotros, creyentes y no-creyentes, piadosos e impíos, compartimos una misma humanidad y todos acabamos en idéntico camino. Esto tiene muchas implicaciones.