“Llegada la noche, subió Jesús a un monte apartado, para orar,y estaba allí solo” (Mt 14,23).
“Llegada la noche, subió Jesús a un monte apartado, para orar,y estaba allí solo” (Mt 14,23).
Hoy la oración está de ‘moda’. Está en la boca de todos; proliferan los grupos de oración; existe una notoria producción literaria y audiovisual. Y, sin embargo no creo que la moda de la oración sea la solución a la gran necesidad, carencia y, al mismo t
Hoy no es fácil orar porque interfieren situaciones personales y ambientales, muy destacados y fuertes, que dificultan la oración honda y sencilla. La gran circunstancia personal es la superficialidad de nuestra conciencia, dispersa y atraída de mil mod
Pablo VI, que habló de la oración con una notoria sabiduría, dijo: ‘ El mundo moderno tiene necesidad de aprender de nuevo a orar’.
La oración silenciosa está configurada por tres grandes leyes: la ‘atención’, la ‘limpieza’, el ‘abandono’.
La profundidad nunca está en las palabras; está siempre está en el silencio.
Muchos se regocijan con métodos variados y coloristas de oración; hasta ‘cincuenta modos de orar’. Está bien, pero no es lo mejor.
Parecía joven, vestida de arriba abajo con un pañolón oscuro, que ceñía y delineaba su cabeza. Al caerle en punta por detrás, continuaba la curva de la espalda, apoyada contra la pared. Estaba sentada cerca de una tienda de productos cosméticos, en la Pue
“Llegada la noche, subió Jesús a un monte apartado, para orar,y estaba allí solo” (Mt 14,23).