Autor

José Cristo Rey García Paredes cmf

Un viento impetuoso

Un viento impetuoso

Cuando Pablo preguntó a los discípulos de Efeso si habían recibido el Espíritu al hacerse cristianos, ellos respondieron: «No, nunca hemos oído decir que exista un Espíritu Santo» (Hech 19,1). Nosotros sí que lo hemos oído. Pero ¿qué nos imaginamos?

DÍA 01: LA MUJER EN LA PLENITUD DE LOS TIEMPOS

DÍA 01: LA MUJER EN LA PLENITUD DE LOS TIEMPOS

El plan divino de la salvación que nos ha sido revelado plenamente con la venida de Cristo es eterno. Esto también eternamente un ido a Cristo. Abarca a todos los hombres, pero reserva un lugar particular a la «mujer» que es la madre de aquel, al cual el Padre ha confiado la obra de la salvación (RM, 8).

DÍA 01: LA MUJER EN LA PLENITUD DE LOS TIEMPOS

DÍA 02: ¡BENDITA ENTRE LAS MUJERES!

Si después del anuncio del mensajero celestial, la Virgen de Nazaret es llamada también «bendita entre las mujeres» (Lc 1, 42), esto se explica por aquella bendición de la que Dios Padre nos ha colmado en los cielos, en Cristo (RM, 8).

DÍA 01: LA MUJER EN LA PLENITUD DE LOS TIEMPOS

Día 3: AGRACIADA EN EL AMADO

En el alma de María, hija de Sión, se ha manifestado en cierto sentido toda la gloria de su gracia, aquella con la que el Padre nos agració en el Amado. El mensajero saludó a María como llena de gracia; la llama así como si éste fuera su verdadero nombre (RM, 8).

Caminos ¡sí! Pero ¿adónde nos dirigimos?

Caminos ¡sí! Pero ¿adónde nos dirigimos?

 Estamos en la época de los caminos, los métodos, los proyectos, los planes, las hojas de ruta, las programaciones, los mapas de recorrido…. Las comunicaciones vía email, o vía propaganda que recibimos no son pocas. Abrimos el mapa de recorridos que se nos proponen y nos abruma la propuesta de tanto itinerario.

En misión compartida: modelo católico y carismático (1ª parte)

En misión compartida: modelo católico y carismático (1ª parte)

 Solo en éstos últimos años hemos comenzado a hablar de “misión compartida”. Esta nueva perspectiva no es una mera ocurrencia. Tiene su sentido. Nos preguntamos, entonces, ¿a qué se debe este nuevo adjetivo? ¿Qué hace necesaria esta forma de hablar?

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